Claudia Sarmiento

03 de Septiembre, 2020


«Esta es una oportunidad única de dialogar acerca del país que queremos construir a partir de este dispositivo que es la Constitución, que no va a ofrecer un rayado de cancha, un juego de reglas sobre qué podemos esperar del Estado, nuestros derechos y deberes, cómo nos vamos a organizar, cómo se va a distribuir el poder», plantea Claudia Sarmiento respecto del proceso constituyente.  Esta profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Alberto Hurtado y codirectora del Diplomado Estrategias para la Gestión de la Diversidad e Inclusión de la Universidad Adolfo Ibáñez enfatiza que lejos de suponer una reyerta en que unos ganan y otros pierden, la redacción de una carta Fundamental debiera tomarse como una invitación a reencontrarnos en la tarea de construir el futuro a partir de un relato común, que sea lo más similar a un pacto social.

Por lo mismo advierte que uno de los errores que no se pueden cometer es caer en la tentación revanchista y «pasar, por ejemplo, de una Constitución neoliberal a otra neomarxista». Aunque cree que es muy difícil que un sector político se imponga con una fuerza avasalladora en la Convención Constituyente, por lo que lo más probable sea un relativo equilibrio de fuerzas similar al existente ahora.

A su juicio la hoja en blanco apunta a que quienes redacten la nueva Constitución tengan libertad para pensar cómo plasmar la institucionalidad, «pero no significa tener un país en blanco. Tenemos un país que tiene una tradición republicana, normativa, política y económica; sería insostenible enfrentar este proceso con el ánimo de tirar la cadena y no mirar el pasado porque repetiremos algunos errores».

Sarmiento enfatiza en que si bien el cambio de Constitución no solucionará todos los problemas, no podrá eludir los conflictos que subyacen tras el estallido social; y que un nuevo juego de reglas permitirá pensar en proyectos de ley que hoy serían inconstitucionales.

Respecto de cómo debiera funcionar la Convención Constituyente, afirma que sus sesiones deben ser lo más públicas posible para sean un ejercicio de educación cívica colectiva. Desdramatiza el rol que pueden jugar las redes sociales en esta instancia: «La reforma constitucional les aplica las norma que regulan el lobby y el riesgo de ser cooptados estará presente siempre. Pero las redes sociales ya están presentes en el debate legislativo y eso no impide que la tarea del Congreso sea pública y transparente. Hay que aprender a convivir con el ruido de las redes sociales».

En la siguiente entrevista Claudia Sarmiento aborda también los eventuales cambios al régimen político, los organismos autónomos, el Tribunal Constitucional y la tutela de los sociales, entre otros temas.