Constanza Hube

08 de Septiembre, 2020


“Espero que no se generen sobre expectativas de lo que la Constitución puede hacer. Lo responsable es ajustarlas, sino el nivel de frustración será muy grande. Todo lo que tiene que ver con la mejora de la calidad de vida de las personas es propio de las políticas públicas y del progreso de los países, en la medida que logran más recursos que les permiten hacer cosas”, advierte Constanza Hube, directora del Foro Constitucional UC y subdirectora de la Escuela de Derecho Público de dicha universidad; e integrante del Consejo de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo.

Agrega que el establecimiento de derechos sociales ha sido un pilar importante no solo para la igualdad formal ante la ley; sino también para caminar hacia una lógica de igualdad material con al menos un piso: “Se ha avanzado en materia de educación, seguridad social, salud, en los que el Estado ha asumido un rol bastante relevante y los privados han colaborado con soluciones a esos problemas públicos. El punto es que no es suficiente”. Plantea que se puede actualizar el catálogo de derechos sociales, pero que hay que tener buenos argumentos para agregar, a fin de que puedan materializarse.

Valora el acuerdo del 15 de noviembre porque cree que logró encauzar institucionalmente una situación extrema, cercana al quiebre institucional; como también que haya convocado a casi todos los partidos con representación. Pero difiere de quienes sostienen que la causa del 18-O haya sido la demanda de una nueva constitución: “Eso no significa que no haya razones válidas por las cuales muchas personas quieran una nueva Constitución”, dice. Y aclara que es partidaria de hacer cambios a la carta vigente.

Enfatiza que la actual ley fundamental es un producto bastante distinto a la Constitución de 1980, ya que ha sido modificada en todos sus capítulos: “Hay dos reformas relevantes: la de 1989 y la de 2005. La del 89 implicó 54 cambios, fue plebiscitada y cerca de 85% de los ciudadanos ratificaron esas reformas; y la de 2005 que implicó 58 modificaciones -más allá de que el Presidente Lagos diga lo que dice ahora-, y en su momento se consideró que había eliminado los enclaves autoritarios y que nos encontrábamos frente a una Constitución democrática (…). Por lo tanto, me parece importante ajustar expectativas: a lo que le vamos a decir apruebo o rechazo no es a la Constitución del 80, sino a la de 2020”.

Estos temas y otros como las formas de mejorar la relación entre Ejecutivo y Legislativo y las implicancias de la paridad de género en el proceso constituyente analiza en la siguiente entrevista.