Diego Pardow

11 de Septiembre, 2020


«Hay gente que le tiene temor a la página en blanco porque le conviene el status quo, pero hay que ponerse en el lugar de quienes están en la parte sacrificada del status quo y que obviamente quieren cambios», plantea Diego Pardow, académico del Departamento de Derecho Económico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y codirector del programa Lexen.  Agrega que la clave es cómo ambas partes de la sociedad consiguen un acuerdo intergeneracionalmente sostenible.

Según Pardow, entrar en una discusión constitucional diciendo estos principios no los podemos tocar es hacer trampa: «Tenemos que partir desde un plano de igualdad, donde no tenemos nada asegurado».

Llama a desdramatizar el cambio de Constitución, pues hacer uno cada 40 años es compatible con un país donde hay estabilidad en las reglas del juego. Enfatiza que hay muchos temas de debate constitucional que no tienen que ver con el estallido social de octubre, que son transversales o exógenos, pero igualmente relevantes y abonan al cambio, como la globalización o el cambio climático, que inciden en las dinámicas sociales y en la forma en que se perciben los derechos: «Por ejemplo la migración, que nos hace replantearnos la idea de ciudadanía».

Considera factible tener una constitución con pocos derechos sociales y que estos se determinen a nivel legislativo. A su juicio uno de los problemas de la carta chilena es que entra en temas de organización industrial: determina quién provee los servicios. «Todas las constituciones dicen eso, pero la chilena establece que debe haber espacio para que los privados provean, y lo mismo en la salud. Yo creo que eso no es (materia) constitucional. Que los provea un privado o el Estado se debe definir electoralmente (…). Un gobierno de derecha debería estar en condiciones de privatizar la salud y uno de izquierda, de estatizarla».

De estos y otros temas habla en la siguiente entrevista.